viernes, 4 de marzo de 2011

** LA MUERTE **


La muerte. Acaso no es lo que más nos preocupa como seres humanos, seres mortales. Y es que quién sabe lo que realmente es, ¿Habrá algo más allá? Si no lo hay, ¿qué se sentirá formar parte de esa nada?
En muchas ocasiones he tratado de imaginar lo que se sentiría ser nada. Dicen que la imaginación no tiene límites, pero me es curioso encontrar que ese “sentirse parte de la nada” puede ser la excepción de esta regla. Podemos resolver problemas de matematicas, podemos ingeniárnoslas para enviar hombres a la Luna o sondas espaciales a otros planetas, pero no podemos ni siquiera imaginar lo que se siente no ser nada.
La muerte nos rodea todo el tiempo. La vida está llena de muerte. Cada vez que alguien cercano a nosotros muere, también lo hace una parte de nosotros. Cuando cambiamos de escuela, de casa, de auto, de computadora, de pareja o cualquier otra cosa, sucede lo mismo. Es la muerte la que se hace presente en nuestra vida.
Nadie ha regresado para contarnos qué hay después o qué se siente morir. Aunque supongo que no se siente nada morir, sino estar muerto. Y es que la muerte está hasta que la vida no. No se puede estar muerto y vivo a la vez. Y sin embargo podemos experimentar esos momentos de muerte de los que la vida está llena. Es como una contradicción, estar vivo y sentirnos morir por dentro.
Sin importar la religión que se profese, todos alguna vez hemos temido a la muerte. Ya sea por no querer dejar esta vida o por la incertidumbre de la existencia de algo más allá de ella.

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